Cómo me contrataron y me dejaron plantado en UBER
Esta no es una foto mía. Hay falta de ingenieros en todas partes, pero encontrar talento es especialmente difícil en el Bay Area. Soy de España, pero hace 5 años pasé tres meses en SF para asistir a un par de conferencias y visitar a algunos amigos. En aquel momento estaba intentando montar algo, pero…
Hay falta de ingenieros en todas partes, pero encontrar talento es especialmente difícil en el Bay Area.
Soy de España, pero hace 5 años pasé tres meses en SF para asistir a un par de conferencias y visitar a algunos amigos. En aquel momento estaba intentando montar algo, pero cambié de idea y empecé a buscar trabajo en Estados Unidos.
Estableciendo contacto
Todas las empresas que visité estaban contratando.
Las empresas tech ofrecían pizza, cervezas y montones de gente famosa e inteligente para hablar de cosas inteligentes. Todo para atraer talento.
Envié muchos currículums, pero el 90% de las veces no recibía ninguna respuesta, y no lograba entender qué estaba faltando.
Tengo un grado en informática, cinco años de experiencia y muchas contribuciones a proyectos open source en tecnologías de vanguardia. Mi mejor hipótesis era que las empresas de EEUU no estaban dispuestas a patrocinarme un visado H-1B.
Estaba a punto de rendirme y volver a España cuando recibí dos llamadas de un par de empresas. Una de ellas era Klout, la empresa de analítica de redes sociales que se vendió por $200 millones. La segunda llamada fue de una empresa que en ese momento acababa de empezar, y que quería revolucionar el sector del transporte.
Las entrevistas
Las primeras entrevistas siempre se hacen por teléfono. Te preguntan sobre tu trayectoria, algunas preguntas teóricas y algunos puzzles.
Cuando han decidido que eres lo bastante listo para reunirse contigo en persona, empieza la entrevista de verdad, y no es un encuentro normal, puede durar hasta tres horas.
Hablas con gente de distintos departamentos, respondes más preguntas y resuelves más puzzles en pizarras.
– Implementar una función que calcule raíces cuadradas — Ordenar y concatenar arrays de forma óptima — Adivinar los dos números que faltan en un array de longitud `n — 2` que contiene los números `1..n` desordenados — Calcular el número de dígitos de un número dado — Implementar una función para detectar palíndromos — …
La mayoría eran resolubles, pero creo que se estaban perdiendo a desarrolladores increíbles que quizás no saben resolver esos problemas, pero son capaces de resolver problemas de la vida real (arreglar este bug, portar esta librería, refactorizar este código…).
Algunas de las preguntas teóricas que me hicieron (relacionadas sobre todo con javascript):
– Qué es un closure y qué desventajas tiene: — Qué es el hoisting. — Cómo funciona `this`. — Cómo funciona `float` y qué problemas tiene. — Cómo funciona el event loop en el navegador y cómo retrasar una función al siguiente tick. — Cómo optimizar CSS, y cómo funciona la especificidad.
Las ofertas
Ambas empresas con las que hice entrevistas se ofrecieron a patrocinarme un visado H-1B y un buen salario.
Al final acepté una de las ofertas porque eran más transparentes con las stock options (lo cual más tarde descubrí que no eran tan geniales después de todo), y porque me dijeron que podría trabajar en remoto hasta conseguir el visado.
Firmé el contrato, abrí una cuenta bancaria, dejé mi trabajo y volví a España.
El silencio
De vuelta en España empecé a prepararme para el nuevo trabajo — tenía muchas ganas de unirme a un nuevo equipo. Aprendí Python porque vi que en las oficinas de esa empresa usaba gente lo usaba.
¡Estaba súper motivado y con ganas de empezar! Incluso envié algunos correos al CTO para conseguir instrucciones sobre cómo configurar mi entorno de desarrollo.
En mi fecha de inicio recibí el primer correo del CTO diciendo que no habían podido conseguir mi visado y que estaban pensando en el tema de trabajar en remoto.
Les respondí que para mí no era ningún problema. Había estado trabajando en remoto durante un tiempo y nunca había sido un inconveniente.
¿Qué pasó después? Nada. Silencio. Me ignoraron por completo.
El problema
Conseguir un visado de trabajo en Estados Unidos no es fácil. Si lo fuera, la mayoría de desarrolladores estarían trabajando allí. Ha mejorado mucho en los últimos años, pero las empresas deberían empezar a tener una mentalidad más abierta a la hora de contratar trabajadores en remoto.
Hay un déficit enorme de talento en Estados Unidos, y mucho talento desaprovechado (y mucho más barato) en otros países del mundo. Un ingeniero medio en el Bay Area puede costar alrededor de $100k+. En España, ese mismo ingeniero cuesta significativamente menos.
Aunque estoy contento de no haber terminado en Estados Unidos, hubiera sido genial ser uno de los primeros desarrolladores de Uber.
La solución
Irónicamente, mientras estaba de vacaciones en San Francisco estaba trabajando para [Teambox](now Redbooth), una empresa con su equipo de desarrollo con base en España.
Fue una experiencia increíble, el desarrollo ocurría las 24 horas del día. El repositorio de git recibía commits constantemente, sin dormir nunca.
Fue una época estupenda, que ahora recuerdo mientras Jordi Romero y yo trabajamos en nuestro nuevo proyecto Factorial.
Por suerte cada vez se están montando más empresas geniales en Europa, y ya no hace falta irse a Estados Unidos para conseguir un trabajo fantástico como desarrollador. Tanto Madrid (14ª) como Barcelona (9ª) van subiendo cada año en la lista del índice de ciudades digitales de EDCI, y cada vez se financian más startups.
Un informe reciente de Atomico predice tiempos aún mejores para el sector tech europeo en los próximos años, así que no hace falta que este año te presentes a la lotería de la green card, solo aguanta con tu pasaporte europeo.
Este texto fue escrito por el CTO de Factorial.


